El cuadro chino que cuestiona la inteligencia artificial

 

Cuál sería tu respuesta a la siguiente pregunta: ¿si eres capaz de seguir instrucciones, quiere decir que puedes pensar?

Si contestas que no, entonces estás en el grupo de quienes consideran que las máquinas nunca podrán equipararse al ser humano.

Uno de sus principales argumentos es que la forma en la que el cerebro procesa la información que recibe, y el entendimiento que logra como consecuencia, no puede ser replicado por circuitos ni computadoras.

Y para probar este punto, hay quienes se han dado a la tarea de encontrar la manera de probarlo.

Uno de ellos es el filósofo estadounidense John Searle, profesor emérito de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos.

El catedrático concibió un experimento para tratar de demostrar que el funcionamiento de una computadora no se puede equiparar con el pensamiento humano.

Y fue de esa manera como surgió el ‘cuarto chino’, que funciona así: imagina que un individuo está encerrado en una habitación y que, a través de una rendija, alguien le pasa preguntas en mandarín escritas en un papel.

Pero la persona no habla ese idioma. En la habitación, sin embargo, tiene un manual con instrucciones que entiende perfectamente porque está escrito en su lengua.

Allí están las respuestas a todos los mensajes en mandarín que le llegan a través de la rendija, así que cuando los recibe, busca las respuestas correspondientes en el manual y las devuelve a través de la misma rendija.

La persona que está haciendo las preguntas desde fuera de la habitación y que habla mandarín, pensará que quien está dentro también habla el idioma y que están sosteniendo una conversación.

Pero, como demuestra el experimento, el individuo que está en el cuarto no entiende lo que está diciendo porque no sabe ni lo que le están preguntando ni lo que está respondiendo.