Orlando Herández, presidente de Honduras

 

TEGUCIGALPA, HONDURAS, (AP).- El presidente de Honduras y aspirante a la reelección, Juan Orlando Hernández, superaba el lunes con más de 52.000 votos a su rival, el opositor Salvador Nasralla, en unas elecciones envueltas en polémica por la demora en el conteo.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral, David Matamoros, anunció que ” el escrutinio a nivel presidencial concluyó en un 100 por ciento, pero aún no se declara un ganador… lo haremos después”, sin dar más precisiones.

Según Matamoros, la oposición tiene dudas en más de 5.000 documentos electorales “pero seguimos resolviendo esas diferencias para traer la paz al país… la patria ha ganado”.

Nasralla, candidato de la Alianza Opositora contra la Dictadura, no envió representantes a examinar las actas insinuando que no reconocería el conteo.

En un mitin en Tegucigalpa, la capital de Honduras, Nasralla denunció el domingo que los magistrados del tribunal electoral son “empleados del presidente Hernández”, quien buscó su reelección a pesar de que la constitución lo prohíbe.

Según los últimos datos oficiales, el presidente Hernández suma 1.411.517 sufragios y Nasralla 1.359.170 con el 99,96% de los votos procesados.

Por su parte, la jefa de la misión de observadores de la Unión Europea (UE), Marisa Matias, calificó de “razonables” las peticiones de los opositores para que el Tribunal Supremo Electoral revise más de 5.000 actas de los comicios del 26 de noviembre.

“Consideramos que se debe cualquier cosa para garantizar la transparencia y respetar la voluntad del pueblo hondureño”.

Matias observó áque “no nos parece normal que (los partidos políticos) solo tengan dos días para hacer sus impugnaciones” y reclamó al tribunal “flexibilidad en el tiempo que tienen los partidos y candidatos para presentar sus peticiones e impugnaciones”.

Tanto Hernández como Nasralla se han declarado ganadores de la elección. Nasralla había liderado el conteo de votos hasta que se presentó una prolongada demora que interrumpió los informes de los funcionarios electorales, lo que provocó quejas de la oposición sobre irregularidades. Los funcionarios achacaron la pausa a problemas técnicos y negaron cualquier tipo de manipulación.

El gobierno de Hernández impuso un toque de queda de 10 días entre las 18:00 horas a las 06:00 de la mañana para sofocar las manifestaciones en apoyo del candidato opositor que en ocasiones derivaron en disturbios. Al menos una persona falleció en los enfrentamientos entre policías y manifestantes.

El escrutinio contó con la participación de centenares de observadores nacionales e internacionales, entre ellos enviados de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la UE.

En la sede de la OEA en Washington una decena de manifestantes alzaron el lunes pancartas que rezaban “Honduras no al Estado de sitio” y “Honduras no a la represión” para protestar que el secretario general Luis Almagro no se refiriera a la crisis hondureña al intervenir durante un foro del sistema interamericano de derechos humanos.

“No puede ser que guarden silencio frente a la represión, asesinatos, encarcelamientos”, dijo a The Associated Press Morena Herrera, una de las manifestantes e integrante de la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos.

Almagro compartió el panel con el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el peruano Francisco Eguiguren, y el presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el brasileño Roberto Caldas. Ninguno de los tres abordó el caso hondureño.

La CIDH emitió la víspera un comunicado en el que expresó preocupación por la violencia post-electoral en la nación centroamericana.

Matias también se refirió a los incidentes y sostuvo que “es normal que las personas puedan manifestarse de manera pacífica en un proceso electoral. En este sentido, no es aceptable cualquier tipo de represión”.

En una conferencia de prensa el lunes por la tarde, el expresidente Manuel Zelaya aseguró que la alianza opositora había ganado la elección, no reconoció los resultados y prometió actos de desobediencia civil.

“El pueblo vencerá el fraude, cueste lo que cueste, en las calles donde dará la gran batalla por la patria”, dijo.