La diabetes provoca 25 muertes cada año

 

La cifra es de las que dan miedo: cinco millones de personas en España padece diabetes, una enfermedad que cada año causa la muerte de 25.000 pacientes. Lo peor de todo es que el 43% de los españoles con diabetes está sin diagnosticar. Son datos aportados por la Federación Internacional de Diabetes.

Una de las principales razones por las que las personas no atienden el problema, es porque los síntomas  son muy engañosos.  Tienden a desarrollarse gradualmente, así que no los notarás hasta que estés enfermo. E incluso si notas que algo no está bien, los síntomas pueden ser muy vagos, impidiendo que los relaciones con la diabetes.

Es por esto que es importante saber qué buscar. Aquí te indicamos siete señales inusuales de que el nivel de azúcar en tu sangre puede estar desequilibrado. Y tómatelo en serio: si no es atendida, esta enfermedad puede provocar complicaciones serias como enfermedades cardiacas, problemas en los riñones, daños en los nervios y pérdida de la visión.

Orinas mucho

El aumento del número de veces que vas al baño a orinar, es indicación de que el azúcar en la sangre está fuera de control. Cuando tienes demasiada glucosa en tu torrente sanguíneo, tus riñones tratan  de trabajar horas extra para eliminarla mediante la orina. Como resultado, terminas orinando más de lo usual, incluso en medio de la noche.

Tienes demasiada sed

En realidad es un pez que se muerde la cola. Orinar con mayor frecuencia significa deshacerse de más agua de la usual, lo que te pone en riesgo de sufrir de deshidratación. Esto te hará sentir sediento y con la boca seca, incluso si estás tomando la misma cantidad de agua de siempre. Además, debido a que estarás bebiendo más agua. Además, debido a que estás tomando más, también orinarás más. (Es un círculo vicioso).

Estás exhausto

La fatiga es un efecto clásico de la deshidratación. Así que si estás orinando con mayor frecuencia y padeciendo demasiada sed, puede que también te sientas cansado, incluso si duermes y despiertas a la misma hora de siempre. Despertar varias veces por la noche (para ir al baño, por ejemplo) también interrumpe tu descanso. Como resultado, dormirás menos de lo que piensas.

Visión borrosa 

La mácula ocular es un pequeño lente en el centro de tu ojo responsable de afinar la visión central. Sin embargo, cuando tus niveles de glucosa están demasiado altos, fluido puede filtrarse en la lente y hacer que se hinche.

Esto puede cambiar la forma del lente, lo que impide que enfoque correctamente. Cuando esto ocurre, tu visión puede volverse borrosa, incluso si traes puestos tus lentes.

Sangre en las encías 

Las mismas bacterias amantes del azúcar que provocan que tus heridas tarden en sanar, pueden afectar las encías. Esto puede provocar enrojecimiento, hinchazón y sangrado cuando te cepilles los dientes o utilices hilo dental. Normalmente, tu cuerpo combate a los gérmenes que causan infecciones en tu boca. Pero un nivel elevado de azúcar, pude convertirla en un lugar mucho más amigable para las bacterias y disminuir las propiedades naturales de tu cuerpo para combatirlas.

Manchas raras en la piel 

Niveles de azúcar en la sangre demasiado elevados pueden dañar los vasos sanguíneos, incluyendo los que se encuentran justo debajo de tu piel. Este daño puede provocar manchas rojas o cafés en la piel, especialmente en las piernas. Las manchas regularmente dan comezón e incluso pueden volverse dolorosas. Asimismo, puede que notes manchas oscuras en los pliegues de piel (particularmente axilas, ingle o cuello). El exceso de azúcar en la sangre puede causar que las células de piel se reproduzcan más rápido de lo normal. Las nuevas céulas tienen más pigmento, lo que causará manchas. Estas probablemente no duelan, pero pueden provocar comezón o incluso mal olor.