Actualizado: Jun 4, 2020
May 17, 2020 | Mas Noticias, Opiniones, San Cristóbal, | El Guardián
Estados Unidos y los debates presidenciales

Por Nelson J. Medina

Estados Unidos y los debates presidenciales . La política de Estados Unidos se ha caracterizado siempre, entre tantas cosas, por la calidad de quienes aspiran a los cargos de elección popular. Distintas personalidades  han aspirado a representar el país en diversos puestos  y ocasiones. La mayoría  de ellas, con una sólida formación profesional que los catapulta al éxito en cualquier materia que se desarrollen.

Otra característica, es la manera en que el pueblo estadounidense se ufana de sus principios, estabilidad democrática e institucional. Esto así, por el esfuerzo que históricamente ha hecho su clase política en prepararse para dirigir los destinos de ese país   y  de esa manera satisfacer, según sus perspectivas, las necesidades de quienes eligen.

Por tanto, para continuar siendo  reconocido como una  potencia mundial debe contar con los recursos humanos más adiestrados en: ciencias, tecnología, medicina, leyes, diplomacia, y, por supuesto, en la política.

Es decir, no es suficiente  tener carisma, buena imagen y valoración, sino, además, poseer una vasta formación que les permita enfrentar efectivamente los retos de la gestión pública. Por supuesto, a través de ideas que sirvan principalmente para favorecer a sus propios intereses.

Por tal motivo, está dentro de la costumbre norteamericana mantener un espíritu competitivo en cuanto al aprendizaje se refiere. Es más que un estilo de vida, mas bien parte intrínseca de su cultura. Como consecuencia, cabe mencionar que se desconoce un presidente de Estados Unidos que no haya sido exitoso.

La importancia del debate

 Tan solo han transcurrido 60 años desde la trasmisión por radio y televisión del primer debate presidencial en los Estados Unidos. Este fue protagonizado por el entonces vicepresidente Richard Nixon y el carismático senador del estado de Massachusetts, John Fitzgerald Kennedy. El mismo, se propició para exponer los puntos de vista de los candidatos a la presidencia por los partidos tradicionales: el Partido Republicano y el Partido Demócrata.

Igualmente, para presentar de manera pública ante la mayoría del pueblo, no solamente sus intenciones de porqué debían elegirlos para ser presidentes, sino, algo más superior aún, qué proponían para combatir las dificultades sociales y económicas que les afectaban tanto nacional como internacionalmente. Por otra parte, no menos importante: qué tan realizable eran dichos planes.

Luego de la confección de ese debate, se creó una comisión que se encargaría en lo delante de coordinar esas exposiciones como pilar fundamental para competir por la presidencia. Así surgió la Comisión de Debates Presidenciales. Con la finalidad de sembrar semillas de conciencia en la población, que les conduzca a ejercer un voto responsable y por convicciones a las ideas expuestas en esos debates.

En tal sentido, este evento cada cuatro años toma aún más auge. Debido al interés de la sociedad por participar e involucrarse para seguir así los pensamientos más críticos y, a aquellos líderes que entiendan puedan tener las cualidades indispensables para guiar el ¢¢Estado más poderoso del mundo¢¢.

De manera que, el pueblo estadounidense ha comprendido con el devenir del tiempo, que la única forma de continuar fortaleciendo su Estado, sus instituciones y también su sistema democrático es mediante una constante preparación académica, profesional e intelectual. Que les posibilite competir en la formulación de ideas científicamente comprobables.

En efecto, de ahí viene la verdadera importancia de los debates. Mas que la presentación de un candidato ideal en apariencia, más bien, la exposición de los juicios, los valores y reflexiones que este pueda aportar espontáneamente ante toda la ciudadanía. Esto obviamente, sustentando sus argumentos mediante un plan estratégico que pueda ser ejecutable.

Muchos de los países en vías de desarrollo, específicamente en Latinoamérica, deberían hacer lo que tanto he escuchado a mi madre decir: “Copien siempre lo bueno”.

Por consiguiente, implementar de manera legal los debates de ideas y propuestas con el objetivo de consolidar los Estados de toda América Latina, y con ello alcanzar establecimiento de una robusta institucionalidad democrática, debería ser nuestro principal foco de atención.

Sin duda, son los debates presidenciales en  Estados Unidos un paradigma ejemplar. Estados Unidos y los debates presidenciales.