Actualizado: Jul 16, 2019
República
May 26, 2019 | Destacados, Opiniones, San Cristóbal, | El Guardián
Los Mercados Urbanos, modelo a seguir en República Dominicana

Por Wellington Martínez

 

En República Dominicana hemos tenido y cultivado una experiencia poco gratificante en materia de mercados, los mismos han surgido y se mantienen sin el debido acompañamiento del estado, con excepciones de los llamados mercados modelos que fueron iniciativas del estado dominicano, pero luego abandonados a su suerte.

En la última década, en nuestro país ha pasado a ser casi una medida de proyección innovadora y urbanística los planteamientos y puesta en marcha por los ayuntamientos de los “traslados de los mercados”, siendo dichas acciones vistas por la población muchas veces como positivas y por tanto contando con gran respaldo popular. Las razones que motivan los traslados suelen estar sustentadas en argumentos de contaminación, salud,  caos urbano o pura gentrificación.

Desaparecer los mercados de lo urbano y enviarlos es una estrategia carente en lo absoluto de análisis social y económico, pues ese tipo de medidas maltrata al productor, al pequeño comerciante y al consumidor, y no es casual que en la Francia de la revolución desde 1790 ya se asignaba a los municipios la responsabilidad de los mercados, ubicados en lo urbano y con controles y seguimiento para su sanidad, calidad e inocuidad.

En Europa existen unos 25 mil mercados urbanos y generan unos 250 mil millones de euros en riqueza cada año, que aparte del bienestar económico, permiten que la población adquiera productos frescos de primera mano al tiempo que se genera una riqueza que se distribuye inmediatamente en varios estratos sociales.

Impulsar mercados urbanos en las metrópolis sería una iniciativa que generaría gran riqueza, muchos empleos y un nuevo atractivo para el turista que viene al país, la FAO tiene una rica experiencia en ésta materia y es una posibilidad que los municipios deberían aprovechar mejor.

La República Dominicana necesita impulsar alguna  legislación que proteja a los trabajadores de mercados, regule su funcionamiento y defina financiamiento para hacer de nuestros mercados unos que tengan los criterios de urbanos,  urbanos sectoriales  y otros acorde a los nuevos tiempos.

En San Cristóbal vivimos recientemente, producto de una corta visión política de las autoridades municipales, y de otros intereses,  un intento de gentrificación de un mercado, que fue detenido gracias a la movilización ciudadana, pero persiste aún en dichas autoridades  la idea de que el mercado es un caos que hay que acabar, cuando lo que debería ver la alcaldía es la forma de que en el municipio tengamos mercados urbanos y sectoriales que dinamicen la economía, al tiempo que dispongan de productos frescos y a buen precio a la población que consume.

Quienes creemos que San Cristobal puede ser un mejor lugar para vivir, apostamos a proteger y mejorar nuestros mercados, convirtiéndoles en parte de nuestra dignidad y no de nuestra vergüenza, para eso, solo se requiere la voluntad de las autoridades y la legitimidad para convocar a la sociedad a trabajar en conjunto para hacerlo mejor.

En República Dominicana el tema de la arrabalización de los mercados es un tremendo dolor de cabeza para las autoridades.

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